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De Museo en Museo

Por Yanina Santarsiero el 14 Nov 2008 en Cultura
    La Noche de los Museos

Mañana, a las 19 horas comenzará la nueva edición 2008 de La noche de los Museos, donde se podrán visitar cientos de Museos, exposiciones en plazas y parques y visitas guiadas hasta las dos de la madrugada del domingo 16.
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¡Santas historietas! Llegó SuperCake

Por Francisco Ramirez el 5 Oct 2008 en Cultura
SuperCake, la heroina lesbiana  

Mucho se habló esta semana sobre el arribo de un nuevo personaje en el mundo del comic argentino.
La particularidad es que es una mujer la heroína de esta nueva historieta y la particularidad es que es lesbiana.
SuperCake es quien está en boca de todos y para saber más sobre ella, nada mejor que la propia creadora.

Fernanda Mel, creadora de SuperCake, cuenta detalles de este singular personaje:

Para leer la historieta, hacé click acá.

 
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Marta Minujín: “Que el arte sea vivir el arte y no observarlo”

Por Francisco Ramirez el 23 Jun 2008 en Cultura

La revista D-Mode entrevistó a la artista plástica que habló sobre su trabajo, el arte argentino aquí y en el mundo y de su vida.

Acá destacamos algunos párrafos de esa entrevista:

¿Por qué elegís happenings y performances para tus obras?
Porque me interesa que la gente aprenda a vivir el arte. La gente con el happening se lleva muchas sorpresas. Lo que busco es que no exista “el espectador” sino “participantes”. El arte es libertad. Para que recuperen el sentido de la libertad, hay que producir un sacudón. Eso es lo que sucede con el happening y las performances, formas que cambian la postura tradicional del espectador mirando el cuadro. Yo quiero romper con esa actitud: que el arte sea vivir el arte y no observarlo.

¿Qué propósito tiene para vos el arte?
Descongelar y hacer vivir una energía que trascienda. Esta es una energía que existe en el mundo, parecida a la energía del amor. Cuando la gente se enamora, hay una energía mágica, un enamoramiento de la vida.

¿Por qué elegiste arte y no corte y confección?
Porque en corte y confección siempre tendría a alguien que me mande, ¿no? En el arte, eso no existe.

Si fuera exorcista, ¿de qué librarías al arte argentino?
De los centros culturales creados por el Gobierno, de las cuestiones estatales, de la Secretaría de Cultura, de las cláusulas burocráticas que lo empeñan todo. Lo libraría de los malos espacios. El ejemplo del Centro Cultural Recoleta es bien claro: es incómodo acceder, los pasillos son difícles de recorrer, los espacios te ahogan, el lugar ya te está condicionando. Los museos de hoy tienden a abrir espacios, como el Guggenheim de Bilbao.

 
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La depresión en la novela Madame Bovary de G. Flaubert

Por Annie Graham el 9 Jun 2008 en Cultura

En lo que parece ser una obra sobre el adulterio, Madame Bovary, no es sino un profundo análisis de la humanidad y sobre todo de la chata vida burguesa.

Emma Bovary es una campesina que ha llenado su imaginación con las ideas románticas y de aventuras que ha leído en todos aquellos libros. Pero, a la que la realidad le pega una cachetada cuando ve lo que la rodea: un marido mediocre, una vida burguesa de un pueblo de la campiña francesa (ni siquiera de una gran ciudad) y la chatura de la rutina. Ninguna de aquellas pasiones que sienten sus heroínas se parecen a su vida. Entonces, se rebela. Se rebela contra la sociedad y todo aquel machismo que no le permite vivir una vida como imagina. “Es porque su fantasía y su cuerpo, sus sueños y sus apetitos, se sienten aherrojados por la sociedad, que Emma sufre, es adúltera, miente, roba y finalmente, se suicida”, escribe Mario Vargas Llosa en su libro La orgía perpetua, donde analiza la obra. Es asi como cae en los brazos de Rodolphe primero, y luego de León.

¿Es Emma, simplemente una mujer adúltera, inescrupulosa, o hay algo “mas” escondido en ese comportamiento? ¿Se pueden atisbar síntomas de una melancolía e incluso una depresión?

La melancolía y la depresión son conceptos nuevos, que en la época de Flaubert no estaban tan desarrollados como hoy en día, salvo por La anatomía de la melancolía del inglés Robert Burton, ya que Freud -el creador del psicoanálisis, que se ocuparía largamente de estos dos conceptos- tenía tan sólo 1 año de vida en el momento en que fue publicada la obra.

La melancolía es un estado anímico de depresión sin causa específica. Se caracteriza por la falta de entusiasmo y predisposición a la actividad en general.

La depresión es un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente, donde el individuo ve socavada su potencialidad y debilitada su base de sustentación afectiva.

Si bien en Duelo y Melancolía, Freud se sigue refiriendo a la persona melancólica, pero a medida que sus estudios avanzan la va a ir llamando depresiva o bipolar, mientras que a la melancolía se la asociará con esa sensación de vacío que genera un domingo a la tarde, en vísperas de la rutina semanal.

Contrariamente a hoy en día, en la Antigüedad, y gracias a Aristóteles, la melancolía era considerada una condición privilegiada de hombres geniales, aunque llamativamente las características de la melancolía desde tiempos remotos coincidían con los siete pecados capitales.

En las depresiones la ansiedad es generalmente intensa, rasgo que Emma demuestra a lo largo de toda la obra. El enfermo se hace reproches, pero tambien quiere que se lo consuele, que se le comparezca, que se le escuche, como la que le demuestra a León cuando lo conoce, o en el pasaje que se pregunta si ella no es tan digna como cualquiera de las señoras del baile en Vaubyessard.

En el fondo de la depresión hay una idea narcisista debida al abandono experimentado por la pérdida del objeto de su deseo, o la desvalorización de ese objeto, que puede ser una persona o un ideal). Ahora bien, ¿qué entendemos por narcisista? Lo entendemos como la sobrevaloración de sus fantasías y a las personas que ella elije, como Rodolphe o Leon. Todos tienen que ver más con un ideal que ella persigue que con lo que ellos son en realidad. El conflicto entonces aparece en este tipo de presión narcisista que se caracteriza por cualquier circunstancia en la que un deseo sea visto como irrealizable y en la que no se logre lo tan anhelado, desencadenando en depresión.

El suicidio se asocia de manera predominante con los trastornos afectivos mayores. Freud dice que puede haber una victimización del yo por un súperyo sádico y puede estar destinado a destruir la vida de los sobrevivientes. En ese mismo orden de ideas Ey establece que puede haber una introversión de la agresión. ¿Qué quiere decir esto? Que el sujeto a quien va dirigida la agresión no es el propio individuo, quien físicamente la sufre, sino puede estar dirigida a su entorno.

“Se sentó ante su escritorio y escribió una carta que cerró despacio, añadiendo la fecha del día y la hora. Después dijo con un tosco aire solemne:

 - La leerás mañana; hasta entonces, te lo ruego, no me hagas ni una sola pregunta.

 - Pero…

 - ¡Oh, déjame!

Y se acostó a todo lo largo de su cama.

Un sabor acre que sentía en su boca la despertó. Entrevió a Carlos y volvió a cerrar los ojos.

La espiaba curiosamente para comprobar si no sufría. Pero ¡no!, nada todavía. Oía el tic tac del péndulo, el ruido del fuego, y a Charles que respiraba al lado de su cama.

«¡Ah, es bien poca cosa, la muerte!  pensaba ella; voy a dormirme y todo habrá terminado.»” (Cap. VIII, Parte III)

 

El suicidio pasa a ser el único camino para restaurar la cohesión que perdió el ser, porque el autoestima y la autointegridad de Emma que dependían del apego a un objeto está perdido. Y ese objeto no sólo el dinero, sino también el amor.

Al respecto de esta dualidad entre dinero y amor, dice Vargas Llosa que la pasión erótica se ve unida a la pasión de poseer, al afán de querer cada vez más. A Emma, ya no le basta lo que le pueda dar León, eróticamente, sino que quiere más, y eso se evidencia en los últimos encuentros entre los amantes en Rouen donde Emma no sale tan satisfecha, como en las primeras citas.

Amor y dinero se apoyan y se incentivan mutuamente. Tanto a Rodolphe como a León Emma se entrega, no solo en cuerpo y alma, sino también con objetos, regalos caros, por los que se endeuda. Parece proyectar “el placer del cuerpo en las cosas, y a su vez, lsa cosas acrecientan y prolongan el placer del cuerpo” dice el autor peruano en su libro La Orgía Perpetua.

Emma reúne varias de las características de la persona depresiva, desde la ansiedad propia del estado, según hemos visto, esos períodos donde no quiere salir de su cuarto, o el narcisismo propio de esta enfermedad.

Sin embargo como ya sabemos, estos factores no se dan sin un desencadenante, en el caso de Emma: esa sensación de vacío frente a la mediocridad de Charles, al desánimo y desasosiego que le produce su matrimonio vacío de nuevas sensaciones, lleno de frustraciones amorosas, pero también “eróticas”. Esto es lo que la convierten no solo en una persona depresiva, sino también en adúltera.

En palabras de Mario Vargas Llosa: “…El temperamento de Emma no tiene un compañero a su altura (…). En cambio, a Charles le ocurre lo contrario. Esa mujer bella y refinada contenta de tal modo, a él que aspira tan poco en ese campo…”.

Y más allá de todo no debemos olvidar que el suicidio fue su último gesto desesperado de comprensión y ayuda, Un grito angustioso de ahogo frente a la presión de una sociedad estructurada, donde el rol de la mujer era casi nulo. Es por eso que se lamenta haber parido una mujer, y no un varón, para que pudiera vivir todo aquello que ella no pudo, que desesperaba por experimentar y por lo cual la sociedad terminó condenándola, tachándola de adúltera, mentirosa, ladrona y egoísta.

 
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5 preguntas a: Marian Romina Lutzky

Por María Ximena Venturini el 30 May 2008 en Cultura

Marian Lutzky
Marian y su sonrisa

Bioy y Borges, Goethe y Schiller, Carlyle y Emerson; grandes amigos que supieron comprender al genio del otro -y comprenderse así a ellos mismos-. Aunque no quiero pecar de vanidosa comparándome con estos monstruos, sí confío en sus ejemplos para ilustrar ese mágico choque que se produce cuando dos almas se han mirado -y sonreído-. Amiga con a mayúscula, de esos amigos que son pocos, mi amistad con la señora escritora que hoy tengo el placer –y el honor- de entrevistar fue hace ya casi una década. Idilio ininterrumpido, amor que actualmente se convirtió en una pasión. Hoy, Marian paso de ser esa chica medio hippie y muy buena onda que entró a mi colegio en cuarto año, a una exquisita, delirante, magnánima poetisa. Sí, admito que la admiración y el cariño me nublan la vista, pero si no me creen, entren acá y compruébenlo ustedes mismos. Además es una delirante escritora de relatos cortos y largos, publica en La Quetrófila su Mamushka alocada, colabora en El Tenderete y tiene otros escritos sobre unos pelos asesinos. Ah sí, y además es por sobre todo una bella, generosa, adorable persona. Señoras y señores, se me infla de orgullo el pecho todo al presentarles a esta grande de un metro y medio (¡o quizás menos!)… con ustedes la señorita Marian Romina Lutzky Ribas:

TTC: Escribís -extremadamente bien- poesía, narrativa… ¿Sos consciente de la contaminación entre uno y otro? ¿Cómo definirías tu “yo” poético?
Marian Lutzky: ¿Podría ser la voz de mi inconciencia? no…. sería un salvajismo de mi parte. Una voz promiscua me gusta más. Un “yo” promiscuo de espíritu que dice lo que esa entelequia le hace consciente. Lo sentido. Eso lleva a las imágenes que se descifran con las asociaciones del lenguaje, no con el lenguaje mismo. Digo lo que no puedo decir de otra forma. La poesía es un recurso de amparo a esas imágenes que deseo comunicar. Una experimentación específica. Por eso, cuando narro, lo hago también desde este lugar pero no con tantos permisos retóricos -sino me aburriría mortalmente- y, claro, mataría en el acto al cuento. Disfruto de la mentira como de una torta negra, de inventar, la expansión y exageración de la palabra. Me gusta describir los personajes minuciosamente -en la medida que puedo, y muchas veces de forma delirante, porque me cuesta, son muy raros ellos-. Sí tengo claro quiénes son, me dicen qué les pasa. Siempre cosas raras, delirantes, el delirio y su lógica me fascina. Y cómo definiría mi yo poético, qué se Yo.

Algo enormemente notorio al leer tus textos -tanto en la narrativa como en la poesía- es un ritmo y una armonía -o desarmonía- que saltan a la vista (y al oído)… sabemos que tenés una formación musical clásica, ¿Qué papel crees que juega la música en tu literatura?
ML: Quiero contar esto. Iba a un conservatorio cuyo director, el señor S. me pegaba con su varita en los dedos cuando me equivocaba de nota en el piano. Fuerte pegaba el viejo S. Y en invierno sufría yo, mucho, una de mis compañeras se hizo pis del miedo y quedó marcada por siempre, la señorita M. Sin embargo me gustaba el sacrificio, ay, los mandatos familiares. La cuestión es que luego de cómo 15 años, mi padre médico recibe en su guardia a un suicida llamado S. El mismo. Me gusta contar la historia. En venganza -sí se murió-. La cuestión es que la armonía, el ritmo, la melodía, el timbre, el tono, los matices, yo los aprendí de chiquita y a los golpes. Escuchaba y tocaba veinticinco veces la misma obrita musical hasta que me salía a tempo y sin ningún pifie. Tengo una relación casi obsesiva con eso, me voy escuchando cuando escribo, me gustan las palabras por cómo suenan y no por lo que dicen… y eso juega en contra a veces porque no puedo decir un delirio porque me gusta pichincha y la cartera. Con las pausas también, el calderón libertario me fascinaba. Los silencios marcan, hay algo en relación al pulso, a la respiración, cuando hablamos y leemos que me gusta provocar. Me parece que arman una atmósfera, el clima, la temperatura -sí la temperatura-. Digamos que me gusta lo musical. Para mí, Liszt es poesía, Chopin es poesía, Mendelson es poesía.

TTC: Tus textos están repletos de humor, sátira, sensibilidad, ternura, amor, erotísmo; pero a la vez son tremendamente delirantes e imaginativos… ¿Con quién te reflejas? ¿Quién es infaltable en tu mesita de luz?
ML: Ay diosito. Físicamente mi habitación es la tercera guerra mundial, Corea contra Corea, y como mediando la situación tengo, desparramados al lado de mi cama, a distancia óptima para no tener que pararme cuando me recuesto a leer y caer dormida, los siguientes libros infaltables: Un icono de mi adolescencia que conservo junto a mi cama como recordatorio de la depresión de los dieciséis es El libro del desasosiego de Pessoa. Todavía lloro cuando me acuerdo del momento histórico, me hundía en el desasosiego de la abstinencia. Es un librón infaltable. Tengo El arco y la lira de Octavio Paz, que me enamora constantemente y me sorprende todo el tiempo, aunque lea las mismas líneas me renueva. ¡Qué aprovecho! -gracias Jorge!- ¡Qué linda la poesía!. Tengo Los Sorias de Laiseca que es como un delirio realista que me vuelve loca. A Gelman, a Roberto Arlt, a Gógol, Borges, Ocampo (Silvina eh), Marechal y su Adán Buenosayres. Algunas cosas de poesía surrealista como Breton, Artaud, Desnos. Una biografía de George Sand (la mujer-hombre del romanticismo, mi prócer) Todo, debidamente desparramado por debajo y los costados de la cama. El procedimiento es el siguiente: me saco la ropa, relojeo los libros y decido con cual me voy a soñar.

TTC: ¿Cómo te enfrentas al blanco de la hoja? ¿Te arrojas? ¿Lo peleas?, ¿Te entregas?
ML: Ah no, me pongo como loca. ¡¡¡COMO LOCA!!!!. Histérica, escribo, como dije antes, palabras sueltas que me gusten, borro, voy vengo, me pongo a tocar el piano. No resulta. No soy de las que manejan bien el blanco. Soy una indispuesta del blanco.

TTC: Si tuvieras que definir qué es la literatura en una palabra…¿Sería?
ML: Me cuesta, ¿Esencia? ¿Un juego fantástico? ¿Expansión creativa? ¿Creación de universos? es como ser grande y tener un niño adentro, creador, que necesita construir realidades, y es tan divertido cuando lo hace. Que llora, que sonríe, que quiere, que ama, que siente. ¿Es la esencia del niño?

 
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El héroe y el honor

Por Annie Graham el 26 May 2008 en Cultura

Diferencias y similitudes entre El Poema Del Mio Cid y El Cid de Corneille

En Literatura hay un recurso llamado intertextualidad, que son las relaciones que se pueden establecer entre dos textos. Dentro de ésta, podemos encontrar diferentes tipos, la que me interesa destacar es la hipertextualidad, que según Genette, crítico estructuralista francés “toda relación que une un texto B (que llamaré hipertexto) a un texto anterior A (que llamaré hipotexto) en el que se inserta de una manera que no es la del comentario”.

Sin duda, el hipertexto –es decir, aquél que sirvió de “base”- es el famoso Poema del Mio Cid, y el hipotexto es el de Corneille. Es por eso que hay grandes semejanzas entre los dos textos, pero tambien hay diferencias algunas sustanciales, otras, quizás de matices, que es lo que hace rico uno y otro, y todo análisis que se haga.

Las diferencias que surgen, tienen que ver con “matices”, quizá dados por la época en que cada uno fue escrito.

El gran tema de las dos obras es el heroe, y el honor.

El héroe es un hombre que se encuentra en una situación comprometida, injusta: en el caso de El Cid de Corneille, el destierro y la elección entre el amor y el deber al que se ve enfrentado. En El Cid de la épica española por decreto real está proscrito de la sociedad, ve las puertas de todas las casas cerradas a él, no le dan asilo y tampoco le hablan, por miedo al Rey. –recordemos que solo un niño se atreve a decirle la verdad-. Sin embargo está capacitado para mostrar su grandeza y realizar hazañas con las que pueda retornar a la sociedad con la honra intacta: las campañas en contra de los moros en los dos casos.

Estos obstáculos son misiones que debe cumplir y que puede estar, a su vez, divididas en partes, de las cuales la misión principal será el hilo conductor de la hazaña a conseguir por el héroe.

Cuando ha superado la última misión, es cuando puede emprender el ansiado regreso a casa.

Entonces podemos decir que el héroe es un hombre con un objetivo concreto, que tiene que superar una serie de obstáculos o pruebas, para conseguir plenamente la grandeza.

Sin duda Rodrigo Diaz de Vivar es un personaje más maduro que el don Rodrigo de Corneille.

Es valiente en la batalla, hábil en la táctica militar y prudente. De una fortaleza física poco común -característica que fue dada por el carácter oral de oralidad de sus orígenes. Con la recitación de “boca en boca” las cualidades, sobre todo las físicas, habían sido exageradas al momento que se transcribió al papel.

También es considerado, cariñoso y tierno con su mujer e hijas, y sobre todo generoso. Esta generosidad lo lleva a reconocer el destierro como un ardid por parte de sus enemigos. Ni siquiera se plantea la maldad de su señor, sino que vive con dolor la equivocación. Esta generosidad no es solo uno de los rasgos a los que nos referiríamos sino que tiene que ver con la relación vasallática de la época y que se ve a lo largo de toda la obra. Todo buen vasallo debe obedecer a su señor, sin cuestionamientos, es esto, por más sufrimiento que le causara, es lo que hace Rodrigo.

El don Rodrigo del escritor francés, no tiene la mesura de los años, sino que es un personaje joven, brioso y a veces hasta poco reflexivo.

No escapa, sin embargo, al deber. Y ésta es una de las grandes tensiones a las que se ve sometido el lector al momento de leer la obra: el amor en contraposición al deber. ¿Qué elegir? ¿Al amor?, encarnado en Jimena, quien en un momento fue vista con buenos ojos por su padre. ¿O al deber, a su padre? Sin duda, Rodrigo, cumpliendo con todas las características del héroe, elige al deber, dejando de lado su amor. Sacrificándose. Casi podríamos decir que desgarrándose mientras cumplía con el mandato de su padre.

El honor es otro de los grandes tópicos en estas dos obras.

Los dos personajes han hecho méritos suficientes para recuperarlo, aunque la gran diferencia entre uno y otro es que, en el de Corneille le viene conferido por “herencia”, viene de sangre, porque su padre, Don Diego fue un gran vasallo del Rey. En cambio en el Poema del Mio Cid, se la ha ganado.

No hay duda que el El Cid fue pensado en su homónimo español, de ahí que haya tantas coincidencias. Pero Corneille no solo lo transformó en teatro y lo adecuó a las reglas del decoro y del tiempo y espacio características de la época, sino que lo transformó en una obra con mayor grado de dramatismo, y estableció la tensión en la dicotomía amor-deber.

Aunque ya no se trate del héroe propiamente dicho (objeto de este trabajo), creo que vale la pena destacar otra gran diferencia que se desprende de la anterior. El poeta del Mio Cid termina con la muerte tranquila del protagonista en su palacio, en paz con el mundo, después de sus conquistas y de su restitución del honor. No hay un final melodramático, como si podemos encontrar en El Cid. Aunque es cierto, que éste es el tono de toda la obra; no en vano se trata de una de las grandes tragedias del teatro francés.

 
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5 Preguntas a: Pablo Gonzalez

Por María Ximena Venturini el 23 May 2008 en Cultura

Quinteto de Jazz
Pablo en plena caracterización tocando en la Orquesta Mamushka
Recientemente, un grupo de estudiosos de la física (de Australia) acaban de resolver un debate que tiene más de veinticinco años: ¿Influye la forma del tracto respiratorio, así como sus movimientos, en la acústica de los instrumentos como el saxofón? Para ser más preciso: ¿Tienen algo que ver las frecuencias de los armónicos de los muy débiles sonidos generados en el interior de la boca con el tono de las notas emitidas por el instrumento?. Es que para pensar la razón de la discusión hay que escuchar un poco de Jazz -quizás el ámbito donde con más personalidad han podido manifestarse los intérpretes de saxo-. ¿Por qué resulta identificable el sonido de un artista con respecto al del otro? Aquí ya no es sólo cuestión de estilo, sino de otra cosa. Por poner un ejemplo: si todos tocaron o tocan el saxo tenor ¿por qué suenan tan distintos John Coltrane, Stan Getz, Joshua Redman o Joe Lovano? Pueden notarse las diferencias interpretativas, de estilo y de ideas entre un pianista y otro, pero el piano suena igual en las manos de cualquiera. El saxofón no emite el mismo sonido según quien los toque. Los físicos, para su prueba experimental, eligieron el saxo tenor porque su boquilla es lo suficientemente grande para poder instalar los aparatos de registro sin producir estorbo al músico ni distorsión del sonido final. ¿Demasiados tecnicismos? En realidad es todo una excusa para empezar a entender un poco al saxo, y a sus músicos.
Hoy nos juntamos con Pablo Gonzáles, músico de Jazz que toca el saxofón. Aunque admite que en sus comienzos fue quizás no tanto por amor al arte (sino por las chicas) ahora se lo ve más que seguro y profesional (¡y soltero!). Toca en la Orquesta Mamushka (o sino al mail: mamushkaproducciones@gmail.com), y también tiene un quinteto de Jazz que nace en el Conservatorio de la Ciudad de Buenos Aires en el año 2007, dentro de la cátedra dirigida por Nicolas Guerschberg. En representación del conservatorio, han brindado conciertos en el Auditorio de la Virgen del Pilar en Recoleta, y en el Jardín Botánico de Buenos Aires, así como otras presentaciones en forma particular en diferentes establecimientos.
Esto nos conto:

¿Porqué el saxo?¿Cómo definirías lo que haces con él?
Elegí el saxo en parte por un motivo muy frívolo: me parecía lindo estéticamente. Me gustaría tener una historia más grossa para contar acerca d mi elección, pero no la hay, lamentablemente. Aparte, como buen adolescente, quería diferenciarme y no quería tocar los instrumentos mas comunes. Creo q en el sonido fue en lo ultimo q pensé, eso vino después. Había una necesidad de expresión, y también estaba el rumor d q el saxo atraía a las chicas (después me di cuenta q en ese sentido un auto garpa mas).
Lo q hago con el saxo me parece equivalente a lo q cualquier artista hace con el medio que en su caso eligió: expresarse artísticamente. Hasta hace poco también estoy tratando de sacar un mango con el saxo y la música, aunque la rentabilidad en este ámbito no suele ir muy de la mano con la expresión artística (en este país al menos).

¿Cuál fue tu primera aproximación formal a la música?
Mi primera aproximación formal a la música, es decir de ingreso a una institución, fue cuando entre al Conservatorio de la Ciudad de Buenos Aires en el 2002. Fui también a otras instituciones, y tengo que decir que rescato bastante poco mi educación formal en lo musical –es más, creo que la mayoría de los músicos con los que hables te van a decir algo parecido-. Creo que aprendí mas con profes particulares, discos o con intercambios de material entre amigos y colegas que en instituciones. Pasa que es muy fuerte la necesidad de un título, y tampoco es fácil ser autodidacta.

¿Te reconoces en algún género?
Y, sí tengo que elegir un medio de expresión en lo musical por ahora me quedo con el Jazz. Más que nada porque estamos en una época en que no se sabe muy bien lo que es el Jazz, y eso está bueno porque te da mucha libertad a la hora de tocar y componer; podes mezclar diferentes estilos o experimentar de muchas formas posibles. Los parámetros están cada vez mas borrosos, pero a su vez hay que conservar cierta coherencia y una estructura (en mi opinión). Me gusta mucho también la música latinoamericana y el rock, aunque en este último el saxo está bastante dibujado -sí, soy un músico de rock frustrado-.

¿Ídolos?¿Algún maestro en el que te inspires?
En este momento admiro mucho a la gente que puede vivir, mas o menos dignamente, de lo que le gusta, en este caso la música. Ya sea dando clases o tocando en fiestas o (lo más bajo) haciendo jingles, que pueda explotar esa capacidad para poder vivir. Y que a su vez hallan tiempo para dedicarse a la música en serio, con proyectos q los identifiquen como artistas.

¿Qué estás haciendo actualmente? ¿Estás a favor de los espacios gratis para subir música por la red?
Actualmente estoy en dos proyectos destinados a eventos sociales y empresariales: uno se llama Pablo D’ Lucca, saxo romántico con el que toco el saxo en fiestas de diversa índole, siempre temas bien melosos y hiteros. Y otro es la Orquesta Mamushka, una banda de covers bien fiesteros (cumbia, disco, rock and roll) para descontrolar tu fiesta y/o casamiento y/o evento. (Contrataciones al 156-629-9643). Y siempre estoy tocando jazz con amigos, con la idea de armar un grupo fijo.
Creo que es muy groso lo que pasa actualmente con la música en Internet, y como todo músico, fui un bajador compulsivo (ahora estoy más moderado). Aunque me parece que está bueno saber que no es lo mismo bajarse un disco de McCartney que de una banda independiente de acá. Bajarse (y no comprar) un disco d McCartney o de cualquier otro artista con esa cuenta bancaria es casi una obligación. Me encanta la música de Paul y lo que hizo por mi y por gran parte de la humanidad no tiene precio, pero si somos objetivos creo que ya está bastante bien pagado -espero q no lea esto, Paul I love you-).
También creo que al principio es muy tentador saber que tenés toda esa música a tu disposición, hasta que te das cuenta de que ni en un millon de vidas vas a llegar a escuchar todo lo que te bajas. Y eso es un bajón, porque hay tantas cosas buenas…

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