0

Año nuevo con optimismo caducado

Por Carlos Ochoa Blanco el 18 Dic 2008 en Cartas desde España

¡Hemos llegado a fin de año! Yo no sé como se sentirán ustedes, cuando llegan a estas fechas. Yo me siento como si hubiese corrido detrás de un colectivo y no lo hubiese alcanzado.
Es decir, que he realizado un gran esfuerzo, con la esperanza de subir a un metafórico vehiculo que me permitiese hacer un recorrido, en busca de las metas marcadas en ese itinerario que, por lo general, la mayoría nos trazamos para el futuro.
Artículo completo

 
0

¿La culpa es de gallegos, tanos, judíos…?

Por Carlos Ochoa Blanco el 16 Nov 2008 en Cartas desde España

En las peroratas demagógicas que echaron y echan algunos políticos de Argentina, siempre tuvieron por costumbre culpar a los gallegos o al resto de inmigraciones, según convenga, de lo que pasa en el país. Lo curioso del tema, es que los que más ladran, son precisamente descendientes de alguna de las múltiples comunidades de extranjeros que poblaron el país. También hay que decir, en honor a la verdad, que esta costumbre de nuestros políticos, de echar la culpa a los de afuera, no es solo patrimonio argentino.
Artículo completo

 
0

Femenino o masculino

Por Carlos Ochoa Blanco el 2 Nov 2008 en Cartas desde España

Últimamente algunos políticos, principalmente del sexo femenino, están inventando palabras con el fin de transformar vocablos del género masculino, al femenino. Ya circula por ahí la palabra fiscala, jovena, miembra, ustedas y algunas más.
Yo creo que la igualdad de derechos, entre mujeres y hombres, no se soluciona feminizando vocablos. Eso solo sirve para distraernos con peleas tontas, que tapan el verdadero problema. Quizás sea eso lo que buscan ciertos grupos, haciéndonos perder el tiempo con la invención de palabrejas y la petición de incluirlas en nuestra lengua. En realidad creo que lo importante no son las palabras, sino acabar de verdad con la explotación de la mujer.
La mujer sigue siendo un objeto de venta o alquiler en la prostitución. La mayoría de las veces contra su voluntad. No sigamos perdiendo el tiempo en discusiones semánticas, mientras haya mujeres que son sometidas, por algunas “culturas”, tratándolas como mercancía y ocupando puestos de escoria en sus sociedades. En realidad en esas sociedades las mujeres son meros objetos sexuales, con el fin de procrear y atender a sus “dueños”, que quizás las compraron por unas cabras, cuando todavía eran niñas.
Es absurdo perder el tiempo transformando palabras al género femenino, mientras hay zonas del mundo donde se eliminan niñas al nacer, por ser un estorbo sin valor. Es una inutilidad distraernos con la feminización de las palabras, mientras hay “culturas” que permiten al hombre tener dos o mas esposas, pero niegan a la mujer la posibilidad de tener dos o más maridos. La mujer con más de un hombre es una prostituta, el hombre con más de una mujer, es un machote.
También podemos seguir dejando que haya países, donde si una mujer es violada, los hombres, familiares de la victima, van en busca de la familia del violador y violan, entre varios, a otra mujer para lavar su ofensa. Ojo la ofensa que lavan no es la de la mujer violada en primer término, sino el honor de los hombres de la familia a la que pertenece esa mujer. Podemos también seguir dejando que en nuestra sociedad “moderna”, las mujeres cobren menos, aunque desempeñen la misma tarea que el hombre.
En fin, yo creo que hay personas que integran ciertos grupos, llamados feministas, que al no ser capaces de solucionar los problemas reales de la mujer, crean polémicas estériles, con el fin de seguir viviendo a la sobra de los grupos. Así mientras atacan al idioma, tratándolo de machista e inventando vocablos innecesarios, dan la sensación de que están defendiendo la causa femenina.
Si siguen por ese camino, entonces a las mujeres en África en vez de hacerles una ablación del clítoris, luego les harán una “ablaciona de la clítoras” o cuando un hombre mate a una mujer, no será un asesinato, sino “asesinata”. En un futuro la mujer ya no tendrá corazón y tendrá, “corazona”. Su hígado, será “higada”. Sus ojos serán “ojas”. Sus manos, “manas”. Su pelo, “pela”. El hombre por ejemplo ya no tendrá mas: cabeza, sino que será “cabezo”. La boca del hombre será, “boco”. Y si seguimos enredando las cosas, entonces un policía, si es hombre, será, “policio”. Un periodista, si es hombre, será “periodisto” y el feminismo será “feminisma”.
En cuanto a la mujer, ya no tendrá un parto, sino que será una “parta” y lo de parto lo dejaremos para cuando la ciencia consiga que los hombres puedan tener hijos. Y digo hijos, porque cuando llegue ese día, entonces podremos hacer que las mujeres en su “parta” solo tengan niñas y los hombres en su “parto” solo niños.
En fin, que como ven la viveza humana da para mucho. La pena es que nos desvía de lo que verdaderamente importa. El problema es que en el mundo sigue habiendo discriminación y desigualdad de trato, dependiendo si se es hombre o mujer.
Lo que no puedo entender, es que quienes de verdad quieran solucionar el problema de la mujer, les sigan el juego a estas personas, que con sus inventos quieren desviarnos del tema. Lo necesario es lograr la igualdad entre mujeres y hombres, en todo el mundo. Y cuando digo todo el mundo, me refiero en todos los países, sin importar la religión o el sistema político.
Eso es lo urgente, lo demás es crear problemas donde no los hay. Ya son demasiados los personajes de trajes caros, que están viviendo del cuento, gracias al hambre, los derechos humanos, la falta de igualdad y todas las desgracias que tenemos en el mundo. Francamente, creo que no hay interés en resolver definitivamente, este y otros problemas de la humanidad.
Con la igualdad entre mujeres y varones, pasa lo mismo que con el hambre en el mundo, lo importante no es si el plato es de loza o de barro, sino la comida que contiene. Un saludo.
Carlos A. Ochoa Blanco

 
0

La cara del dinero

Por Carlos Ochoa Blanco el 19 Oct 2008 en Cartas desde España

No hace mucho leí en un periódico argentino, una noticia sobre una diputada que presentó un proyecto de ley, para cambiar la imagen del ex presidente Roca, en los billetes de cien pesos, y poner en su lugar la de Juana Azurduy. Según decían: Juana Azurduy, nació en 1780 en lo que hoy es la actual Bolivia. No era argentina y fue una heroína de la independencia de Latinoamérica, en las luchas contra los ejércitos de la Corona española.
En el mismo artículo un diputado se oponía argumentando que: “Es absurdo quitar a una figura bélica para poner otra en los billetes. Además, Azurduy nació en Chuquisaca, la actual Bolivia”.
Según decía el diputado, la elección de Azurduy no parecía seria, pues ella había expuesto a sus hijos en la guerra, donde fallecieron cuatro de ellos. Y agregaba que probablemente Azurduy matase más indios que Roca, pues los indígenas luchaban junto a los españoles y no junto a los ejércitos revolucionarios.
Por su parte la diputada decía, en defensa de su idea, que la campaña del desierto ordenada por Roca, como ministro de Guerra en 1878, fue un genocidio. A esto el diputado argumentaba que: “Roca cumplía órdenes del Congreso, y que hay que entender el contexto en el que se dio esa orden. Pues eran como dos países en guerra, y la idea rectora era el corrimiento de la frontera patagónica, dominada en aquel momento por los indios, y reclamada por Chile”.
En fin, la cuestión es que después de leer la noticia, empecé a pensar en que muchos de nuestros políticos parece que viven en otra galaxia, alejados totalmente de los verdaderos problemas que aquejan a los ciudadanos. No crean ustedes que ideas de este tipo solo se les ocurren a nuestros legisladores. En realidad, en muchos países del mundo hay personas que, con ideas de este tipo, viven de la política. Pero en el caso argentino, yo creo que algunos de nuestros diputados deberían bajar de las nubes y preocuparse por los verdaderos problemas y prioridades de los ciudadanos, que necesitan urgente solución.
Diputadas y diputados deberían saber que el problema de la mayoría de los ciudadanos no está en la cara dibujada en los billetes, sino en cómo conseguir esos billetes. La gente no quiere el billete porque le pongan la cara de Roca, Juana Azurduy o del “Che”. Quieren el billete por su valor y para comprar comida y erradicar de sus vidas, la miseria, el hambre, la desnutrición, las enfermedades, la incultura y en general todas las carencias que se tienen cuando se es pobre.
El país necesita muchas cosas, como por ejemplo: hospitales bien equipados, escuelas modernas, carreteras, o algo tan primordial como la desaparición de la pobreza. Pobreza que ha hecho que las villas miserias sean un paisaje tradicional de nuestra patria.
Argentina necesita estar en el primer mundo, para que en todo el territorio nacional se vean los beneficios y se utilicen los adelantos del siglo XXI. Los argentinos necesitan acabar con la inseguridad, que hace que las páginas de los periódicos de nuestro país, se llenen diariamente de la sangre de ciudadanos que fueron asaltados, robados, secuestrados, violados, asesinados, etc.
En fin, que Argentina tiene miles de problemas mas importantes por solucionar, en vez de perder el tiempo y gastar el dinero de los contribuyentes, en decidir si se pone en los billetes la cara del ex presidente Roca o la de la guerrillera de otras épocas, Juana Azurduy.
Francamente, si a los argentinos les diesen la oportunidad de tener un país, con un gobierno de calidad y nivel económico, similar al de Suiza y les dijésemos que los billetes llevarían la cara de Paturuzú, de Anteojito o de Inodoro Pereyra. Creo que a la mayoría les importaría un pito, con tal de poder disfrutar de una situación económica sin sobresaltos.
Cuando hay hambre, enfermedades, falta de vivienda y de futuro, lo que menos importa es la cara que tenga el billete. Lo importante es que ese billete tenga valor y eso por desgracia no se soluciona con la cara del billete, sino con que tengan menos cara los que nos administran.
Norteamérica hace años que tiene los mismos billetes y en Argentina se ha comprobado que preferimos esos billetes, aunque no tengan la cara de San Martín, Belgrano, Roca, etc.
Yo propondría que si las diputadas y diputados quieren homenajear a sus héroes preferidos, en vez de hacerlo en los billetes, lo hagan en las fachadas de nuevos edificios. Por ejemplo: la cara de Juana Azurduy quedaría muy bien en una serie de nuevos hospitales, de atención gratuita, repartidos por todo el país y equipados con los mejores elementos de la medicina moderna.
Dicen que el poder es una droga y debe ser verdad, porque parece que los que mandan en el mundo, están a kilómetros del suelo y flipando en colores. Un saludo. Carlos A. Ochoa Blanco

 
0

Acabar con la violencia, el hambre, la contaminación, etc.

Por Carlos Ochoa Blanco el 4 Oct 2008 en Cartas desde España

Recuerdo un cuento de mi infancia, sobre un hombre cuya profesión era reparar tejados. El hombre tenía un hijo que lo ayudaba en su trabajo. Pero un día, el tejero enfermó, y su hijo tuvo que reemplazarle en el negocio familiar. Al llegar la noche, cuando el hijo regresó a su casa, lo hizo muy contento y le comentó a su padre la razón de esa alegría. Le dijo que por fin había solucionado el problema de las goteras en todo el pueblo, reparando a conciencia todos los tejados, sin dejar una teja fuera de lugar. El padre le dijo: “Hijo, nos has arruinado el negocio” El hijo no sabía que su padre, al reparar una filtración, siempre tenía cuidado de mover otra teja, para que en la siguiente tormenta hiciese su aparición una nueva gotera. Así nunca faltaría trabajo y por tanto el sustento familiar, estaba asegurado.
Siempre que oigo lo de acabar con el hambre, las guerras, la contaminación y los distintos males del planeta, me acuerdo del cuento del tejero y de la honradez inoportuna de un hijo, que acabó con el negocio familiar. Por desgracia para nosotros, lo del hijo del tejero no se dará nunca en la política y por tanto no habrá ningún ser honrado en las huestes políticas que acabe con los males del planeta. Nos guste o no, en las altas esferas, hay mucha gente que vive gracias a los males que aquejan a la humanidad. Por tanto si esa gente supiese que van a tener un hijo, como el del tejero, estoy seguro que no dudarían un segundo en abortar.
Imaginemos que los científicos descubren en el semen humano, un gen de la maldad y que encuentran la solución para eliminar ese gen. Imaginemos que, como hacen siempre, los que mandan en las altas esferas, hacen una Cumbre Mundial para estudiar el tema. Esa Cumbre se reúne en torno a una suculenta cena, acompaña de buen vino. El exceso alcohólico, hace que los miembros de la Cumbre decidan eliminar el gen de la maldad. Si eso sucediese, no habría más robos, guerras, violaciones, asesinatos, etc. Todos respetarían las propiedades ajenas, y en definitiva, el mundo seria un lugar de paz, donde la palabra maldad dejaría de existir.
¿Qué pasaría entonces? Pues muy sencillo. No harían falta ejércitos, policías, abogados, jueces, personal de seguridad, alarmas, cerrajeros, transportes blindados, fabricas de material bélico y un largo etcétera de empresas, que dejarían de vivir de las causas o efectos, que producen la violencia en mundo.
Por otra parte, los políticos perderían el arma valiosa de meternos la duda y el miedo, contándonos las desgracias que nos pueden pasar, si elegimos al opositor. Además con la desaparición del gen de la maldad, no habría guerras frías o calientes, que hagan necesario los organismos secretos, que se supone luchan por conseguirnos, la utópica paz del mundo.
Pero esto no solo pasaría con la paz. Otro tanto sucedería si los científicos descubriesen la forma de modificarnos genéticamente y lograr que nuestra alimentación fuese similar a la de una planta: luz, agua y chupar minerales. Si esto se lograse, se acabaría con el hambre. Entonces, ¿qué pasaría con los Congresos, Cumbres y todo tipo de reuniones protagonizadas por esos hombres y mujeres de trajes caros, que luchan por acabar con el hambre del mundo? ¿Cómo se podría disimular el gasto de grandes cantidades de dinero gubernativo, si desapareciese la parafernalia que se arma cuando se reúnen los del G8 u otros similares?
¿Se fijaron ustedes la gran cantidad de personas y medios que se movilizan, cada vez que hay una gran Cumbre, que intenta solucionar los problemas del mundo? Cuántos millones se gastan en aviones, barcos, hoteles, restaurantes, policía, material de represión, guardaespaldas, traductores, material de oficina, sanitario, y un largo etc. que desaparecerían si no hubiese lucha contra el hambre, porque no necesitásemos comer. Por tanto, parece que es necesario que haya gente que pase habré, para que otros vivan bien, muy bien, excelente o súper bien, según categorías. ¿Qué harían los que hacen sus negocios gracias a la pobreza o el hambre? ¿Cómo presionarían los países ricos, a los pobres? ¿Cómo explotarían a los obreros de Asia y otros continentes, para que trabajasen por un plato de arroz? Con el triunfo de la bondad y sin necesidad de comer, se hundirían grandes fortunas. Hay mucha gente buena luchando para solucionar los males de la humanidad, pero hay otros que se disfrazan de buenos, para destruir en la sobra, lo que prometen construir en público. Por eso, como sucede en el cuento del principio: Quizás haya algún momento menos tenso, pero eso dependerá solo de la picardía y rapidez del “tejero” de turno, para mover las muevas tejas, que originen goteras en la paz, el hambre y resto de males que aquejan a la humanidad. Mientras haya seres humanos, nunca habrá paz en el mundo, Es triste… pero es cierto. Un saludo.
Carlos A. Ochoa Blanco

 
0

Hablemos inglés

Por Carlos Ochoa Blanco el 20 Sep 2008 en Cartas desde España

Leí en un periódico argentino, que en los colegios de ese país se enseñaría inglés desde la escuela primaria. Recuerdo que en mi infancia intentaron enseñarme ingles en el colegio. Digo intentaron, porque en mi caso, los profesores no lograron que aprendiese inglés correctamente. Quizás fuese la tozudez mía, agravada por algún trauma, ocasionado por aquellos dibujos animados, que en mi época infantil, en la televisión argentina, siempre eran en inglés. Eso nos obligaba a adivinar la trama de las historietas vividas por el ratón, Mickey, Popeye, Bugs Bunny y demás estrellas de aquellos dibujitos animados, en Canal 7. Recuerdo también aquellas películas que denominábamos “leídas” y que eran las realizadas fuera del triangulo de producción cinematográfica argentina, española o mejicana. Eran épocas de sesiones continuas, donde te daban tres películas y casi siempre una era de la famosa lengua de Shakespeare. Cuando la historia era de mucho dialogo, aquello era insoportable. En fin, quizás aquí nació mi aversión por el idioma inglés. No tengo nada contra los ingleses, porque la culpa no es de ellos, sino de los hispanohablantes que pensamos que nuestro idioma es inferior. Nosotros hemos sobrevalorado todo lo que es inglés, mientras que a lo nuestro le quitamos protagonismo.
Nos vuelven locos las canciones en ingles, aunque no entendamos lo que dicen. Vestimos como los ingleses o sus hermanos norteamericanos. Hacemos lo que ellos hacen, porque los creemos seres superiores. Si los ingleses se dejan melena: nosotros también. Si usan pantalones rotos: nosotros también. Si dijesen que la moda es andar desnudos, nosotros andaríamos en pelota. Nos tienen hipnotizados. Prueba de ello es que la antigua Pasarela Cibeles, ahora ya es Madrid Fashion Week. Si la boina y el traje de pana, de la España de principios del siglo XX, hubiesen sido norteamericanos, como el vaquero, ahora seria la vestimenta más habitual en España
Científicos, escritores, políticos, periodistas, militares, etc. que no dominen el idioma inglés están incompletos. Pero si son ingleses y no dominan el castellano, no hay problema, pues serán los nuestros los que tendrán que molestarse en aprender, para poder entenderlos. Nuestros periodistas usan el inglés para darse aires de intelectuales modernos y progresistas. Somos tan bobos, que aunque conocemos la traducción en castellano, preferimos decirlo en inglés.
Creo que lo nuestro es un grave complejo de inferioridad. Nos sometemos al inglés, como si fuese una lengua de dioses. Quizás la Real Academia debería ayudar un poco, castellanizando con rapidez los vocablos ingleses que ya son de uso cotidiano, en los países hispanohablantes. Seria una forma de defender nuestro idioma, dando a esas palabras nuestro sello propio.
Por ejemplo: Busqué en Internet, sánguche, que es como llamamos en Argentina al sándwich, desde hace, por lo menos, 50 años. Quizás esté castellanizado, pero la Real Academia Española todavía no lo hace constar en su diccionario de la red. Creo que el problema de la Real Academia de España es que va muy lenta, pues sigue funcionando como cuando se escribía con pluma y tintero, a la luz de una vela. Pero la tecnología actual nos arrolla con su rapidez y eso facilita la entrada del inglés y le ayuda a imponerse en el uso cotidiano.
En fin. Considero que los ingleses han ganado y los felicito. Han impuesto su idioma y han logrado convencernos de que todos los que no sabemos ingles, somos unos analfabetos anticuados y que lo que hablamos es una jerga, que nos da una pobre categoría intelectual.
Además creo que hay una gran injusticia con el resto de los idiomas del mundo. Pienso que lo justo para todos hubiese sido el Esperanto. Pero por desgracia, el Esperanto no se le ocurrió a un inglés. De todas formas, yo ya me he dado por vencido y aconsejaría a los latinoamericanos del futuro, que aprendan inglés. El castellano terminará siendo una jerga y quizás dentro de 50 años, los hispanohablantes que visiten España, tendrán que hablar ingles. La razón de esta afirmación, es que en España nadie critica, se queja o prohíbe que se hable inglés. Es el único idioma que no persiguen las comunidades que exigen e imponen la enseñanza de sus lenguas minoritarias, en reemplazo del castellano. Eso transformará a España en una Torre de Babel, donde el único idioma que nos garantice entendernos con todos los españoles, será el inglés.
Por eso aplaudo la idea de que los niños argentinos aprendan inglés, eso evitará que tengan que aprender un montón de lenguas, como: vasco, catalán, asturiano, gallego, valenciano, etc. que les será necesario para entenderse con los futuros habitantes de “Spain”. Es curioso, pero en España ya tienen tan asumida la superioridad del inglés, que hasta en los productos que fabrican, siempre ponen “Made in Spain”. ¿Quiere usted que los hispánicos lo consideren un ser superior, culto y moderno? Pues hable inglés. Un saludo.
Carlos A. Ochoa Blanco

 
0

Progreso sin educación

Por Carlos Ochoa Blanco el 16 Ago 2008 en Cartas desde España

La humanidad no progresa de forma pareja, y eso se nota en que mientras en la ciencia y en la tecnología somos mejores que antes, en la educación hemos retrocedido. Antes el porcentaje de incultura o analfabetismo en la sociedad, era mayor, pero la educación de los individuos era más elevada. Hoy quizás haya descendido el analfabetismo y quizás haya mas personas con estudios y títulos universitarios, pero la educación ha empeorado. Tanto ha empeorado, que a una persona educada se la considerada, ridícula, débil, pasada de moda, hipócrita o falsa. Los brutos, los de nula educación, los zafios, los ordinarios, nos están haciendo creer que para ser modernos, sinceros y muy auténticos, hay que ser maleducados y groseros, como ellos.
El sistema educativo moderno, en muchos países, está fallando. Los y las lumbreras progresistas de la educación, que en los años sesenta del siglo pasado, insistieron y lograron el inicio de la modernización del sistema educativo, han fracasado. Ahora hay más agresiones, malos modos y falta de respeto para los mayores. Los jóvenes han perdido los incentivos que les hacían desear ser mejores. Hoy se apoya y se beneficia más a un delincuente que a un científico. Ser educado no es una virtud, es un impedimento para triunfar. Estudiar, trabajar, ser honrado, respetar a los padres, a los mayores, etc. son valores a la baja y en peligro de extinción. El individuo que antes reunía esas condiciones era un modelo de persona, hoy, es un papanata
¿Cuándo se vio que maestras y maestros deban trabajar con miedo a sus alumnos? ¿Cuándo se vio que haya colegios donde las bandas comandadas por niños o niñas se hagan con el poder? ¿Cuándo se vio que muchos docentes hayan tenido que abandonar su profesión, con serios problemas psicológicos, por culpa de niños de 6, 7, 8 o 10 años?
Los cerebros modernistas de la enseñanza escolar, nos convencieron para transformar el sistema educativo, con la idea de que todo seria más justo. Nos decían que ya no habría exámenes que traumatizasen a los alumnos. Tampoco se pondrían las típicas notas del cero al diez, para no fomentar la competición insana y traumática en los alumnos. Así hoy los alumnos no compiten por las mejores notas, sino por ver quien es el más temido por los profesores y compañeros. Los nuevos sistemas abogaban por tratar a los educadores como a iguales, para alejar de las aulas las jerarquías “opresoras” del poder. Nos hicieron creer en un mundo idílico e imposible, donde no existirían jerarquías y lo único que lograron es debilitar las dos jerarquías imprescindibles en la educación infantil, que son: los padres y los educadores
En cuanto a los padres. Ya no debían ser padres, sino amigos. Mamá y papá debían hacer lo que el nene o nena quisiese, no vaya a ser que la criatura se traumatizase. Ahora el resultado es que los traumatizados son los padres, que tienen que pedir protección a las autoridades para que sus hijos no les peguen, por no tener la comida caliente o la ropa planchada.
Los progresistas del sistema educativo, iban a cambiar el mundo. Al final lo cambiaron, pero para mal. Hoy una madre o un padre, son mirados como salvajes si dan un cachete a su hijo, por insultar a una señora o darle una patada a un perro. Y lo malo es que si un niño o un joven pega a sus padres, se culpa a los progenitores, diciendo que no supieron educarlos. Nadie hecha la culpa a los “listillos”, cambiadores de un sistema educativo que no da resultado. ¡Y eso que muchos educadores y padres, advirtieron que eso pasaría! Pero los “listos” de la educación moderna, trataron de retrógrados y dictadores, a los que rechazaban su nuevo sistema.
En el pasado, si un mayor te reprendía por pisar las flores de un parque, te callabas la boca y aguantabas el chaparrón. Hoy muchos jóvenes solucionan el caso insultando a la persona mayor y si se pone un poco pesado, le dan unas cuantas cuchilladas y ya está.
Afortunadamente no toda la juventud es así, pero cada vez serán más, porque ser buena persona ya no es rentable en el siglo XXI. Hoy se puede comprobar que el sistema educativo implantado por los modernos de los sesenta, ha fallado. No habrá libertad, ni convivencia en paz, sin reglas de respeto. Se han perdido las buenas maneras. Solo hay que ver en televisión cuando en una tertulia todos hablan a la vez y nadie respeta su turno. Ya no se cede el asiento o el paso a los mayores. Esos padres que delante de sus hijos, insultan, zarandean e incluso pegan a los profesores o a sus propios padres, son ya los adultos, fruto de esa “educación progresista”.
Desde hace unos años, vemos como cada vez hay delincuentes y asesinos mas jóvenes. Niños que acuden a la violencia para solucionar sus problemas. Yo creo que no solo deberíamos preocuparnos del cambio climático. También deberíamos preocuparnos por la pérdida de valores que está sufriendo la sociedad. Un saludo. Carlos A. Ochoa Blanco

Copyright © 2009 Todas Tus Cosas Todos los derechos reservados. Tema diseñado por Laptop Geek.